Meditaciones de Mierda

Meditación basada en el arte de notar, de tomar conciencia.

Hazlas en el baño. Esperando la tetera. Parado en un semáforo. Sentado en tu escritorio.

No hace falta un cojín, ni una habitación, ni veinte minutos que no tienes.

Cierra los ojos si puedes, o déjalos abiertos. Nota una respiración, entrando y saliendo.

Eso es todo. Esa es la base.

Cuando tengas algo más de tiempo, amplía tu conciencia.

Nota qué te sostiene: el suelo, una silla, un cojín. Quizá estás apoyado contra una pared.

Nota qué estás tocando, y qué te está tocando a ti. El volante. El teclado. Un ratón. Quizá el pelaje de tu mascota.

Escucha los sonidos a tu alrededor, cerca y lejos. El viento. Alguien masticando. Un estornudo.

Escucha los sonidos que haces tú. El roce de tu ropa. Tu respiración. Quizá una tos.

Cuanto menos tiempo tengas, más notarás. O quizá no.

Cuando sigues diciéndote que no hay tiempo para meditar.