Coge papel y bolígrafo, o abre una página en blanco.
Escribe la primera palabra que llegue, y deja que la siguiente la siga. Sin plan, sin esquema.
No releas mientras escribes.
No corrijas la ortografía.
No pares, aunque lo que escribas parezca no tener sentido.
Sigue el bolígrafo,
no un esquema.
Si no sabes qué escribir, escribe eso. "No sé qué escribir" también es una frase. Sigue a partir de ahí.
Pon un temporizador de cinco o diez minutos si te ayuda. Cuando termine, para. Lo que daba vueltas en tu cabeza ya tiene un lugar adonde ir, en lugar de solo dar vueltas.
Cuando tus pensamientos necesitan un lugar a donde ir.
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